
Debido a los constantes problemas y accidentes causados a las salidas de los locales bailables (y porque no también a la entrada) nuestro gobernador Daniel Osvaldo Scioli presentó a la Cámara de Senadores un proyecto de ley. La norma restringe en la Provincia la hora de ingreso y cierre de los locales bailables. Además, se adhiere a la legislación nacional que la venta de alcohol a menores se considera delito. Los límites impulsados dicen que los locales de la Provincia no podrán permitir el ingreso de jóvenes después de la 1 de la madrugada y que la venta de alcohol será hasta las 4.30 de la mañana y la música deberá apagarse a las 5.30. Dentro de este paquete, también se incluye el cierre de alter hour, es decir, boliches que funcionan de las 6 de la mañana para aquellos jóvenes que desean continuar divirtiéndose. Ahora ¿Cambiará esto la situación?
La propuesta dada por Scioli, suponía estar previamente hablada con los comerciantes de la Provincia, pero ahora, surgen conflictos: hubo algunas marchas en la Capital, pero esta limitación a los horarios pondría en riesgo los negocios. “Si a los controles, no a la restricción” es lo que los comerciantes proponen. Sin embargo, a pesar de las innumerables inspecciones, que no se saben si realmente son realizadas, la mayoría terminan siendo cerradas con algún soborno. Como todo joven, no apoyaría esta ley porque afectaría lo que a mi me gusta hacer; pero si uno se pone del otro lado, lo mira desde un lado un poco más maduro, diría que si la ley tomara otras medidas y se encaminara mejor, podría tener verdadero éxito. De todas formas, si cerraran los locales con anticipación, muchos jóvenes quedarían a la deriva como vagabundos porque hasta entradas las 6 de la mañana no pasan colectivos por las calles de Provincia, lo que provocaría jóvenes deambulando sin rumbo alguno. ¿Cambiaría entonces esta ley la situación que estamos viviendo? ¿Bajaría la cantidad de intoxicados y de accidentes? Los jóvenes tienen acceso al alcohol con mucha facilidad, con solo ir al kiosco del barrio consiguen bebidas alcohólicas, siendo menores, por lo que, estarían ebrios en los locales bailables. Además, la diferencia de horario entre el cierre de las barras y el cierre de los locales es de una hora, y en una hora, el efecto de alcohol no disminuye, sino que se empeora. “El lugar más inseguro es la calle y el gobierno los quiere mandar ahí” planteó Aníbal Mathis, presidente de la Asociación Bonaerense de Empresarios de Confiterías Bailables (ABECBA). Otro de los problemas que esta ley traería con si, es que muchos jóvenes optarían por los locales bailables de la Capital y por ende, los de Provincia perderían clientes y sus ingresos disminuirían por lo que, muchas personas perderían sus trabajos.
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